• 17 julio, 2024

PULSEAR UN TORO…


Hablar de la terna que hizo hoy el paseíllo en La Maestranza de Sevilla es disfrutar con cada lance, cada muletazo y la inspiración de cada uno de los diestros viendo en Manuel Jesús “El Cid” la madurez autentica después de tres años de ausencia de los ruedos dejando impreso en el ruedo maestrante su facilidad para torear al natural con esa exquisitez; Emilio de Justo, reeditó sus triunfos con Victorinos, conociendo perfectamente el encaste que le ha prodigado profundas sensaciones de genuino y acreditado poder. Tanto “El Cid” como De Justo cortaron de a un apéndice que habrían podido ser más. 

Manuel Escribano es de esos toreros que han estado marcados por ser acartelados en corridas de suma dureza con las cuales el esfuerzo es grande por la porfía, el sitio, las distancias, el conocimiento y en general todo el entramado de la lidia que debe ser acorde a las circunstancias de los ejemplares. Hoy Escribano con una corrida de comportamiento encastado no solo paró, mandó y templó sino que también pulseó la embestida del gran toro de Victorino, hijo de “Cobradiezmos” que el propio Escribano indultó a hace años en esta misma plaza. El ejemplar con el morro por abajo y el de Gerena con sutiles toques sin violentarlo para provocar la embestida que repetía con enorme clase. Faena de kilates para la concesión de las dos orejas al torero y una muy merecida vuelta al ruedo a “Patatero” número 69 con 505 kilos de peso, 

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