• 23 mayo, 2026

FAENÓN DE SEBASTIAN CASTELLA SIN ESPADA CON UN TORO DE VUELTA AL RUEDO

FAENÓN DE SEBASTIAN CASTELLA SIN ESPADA CON UN TORO DE VUELTA AL RUEDO

Por: Nestor Giraldo Mejia.


Una vez más el “No hay billetes” en la décimo tercera corrida de la feria de San Isidro en Madrid con ejemplares de Victoriano del Rio desiguales de presentación y juego, siendo el cuarto premiado con la vuelta al ruedo.

De pie los aficionados presenciaron la gran faena del diestro de Beziers, Sebastian Castella que interpretó el toreo serio, profundo, templado, ligado y mandón a un extraordinario toro de Victoriano del Rio que tuvo fuerza, bravura, casta, clase, recorrido y embestidas largas y humilladas. Faena tal vez la más importante de su carrera en Madrid pero cuando todo lo tenía para salir por la puerta grande vino la suerte suprema que es la que da y quita trofeos y en esta ocasión se los quitó al diestro francés que cambió las orejas y la gloria por una aclamadísima vuelta al ruedo tras escuchar dos avisos. El toro de nombre “Cantaor” también ovacionado se premió con los honores de la vuelta al ruedo. Recordará siempre ese toro Sebastián cuando le vea su cabeza en algún lugar especial de su casa. Así se expresó Castella al final de su actuación: ‘Me he vaciado con el toro y me he entregado. He dado toda mi alma en un grandioso toro, me he entregado igual que se ha entregado él. Llevo una racha con la espada que no salgo de ella y en las grandes tardes no se puede permitir fallar. Madrid es la plaza me lo ha dado todo y me lo sigue dando todo’. En el primero de poca trascendencia, lo despacho de media estocada siendo silenciado.

Parece que hoy las espadas no vinieron bien afiladas y esto también le costó a Emilio de Justo haber podido obtener algún trofeo en el segundo de la tarde, ejemplar complejo pero que se fue entregando viendo la firmeza del torero que estuvo por encima de él. Marcó buenas tandas abrochadas con el pase de pecho. Fue ovacionado tras aviso. En el quinto, el ejemplar no echó pa´lante construyendo faena sin poder ligar. De uno en uno fueron los muletazos. La bendita espada lo puso en fatigas escuchando dos avisos.

Con Tomas Rufo hay cierta predisposición de los aficionados que no le perdonan nada. Exigen siempre la colocación cruzándose en los pitones del ejemplar. Lo inentendible es que si se quiere ligar los pases, después del primer muletazo siempre se va a quedar al hilo del pitón para que se produzca el segundo y el tercero y así sucesivamente.  En su lote el diestro de Pepino intentó hacerlo pero siempre encontró la protesta de un sector de la plaza que le recriminaba su colocación. Al tercero lo despachó de estocada desprendida igual que al sexto con golpe de descabello para ser silenciado en ambos.

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